¿La Sabiduría de Dios o la del Hombre?

“¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía” (Santiago 3:13-17, RV60).

Este fragmento de las Escrituras se ocupa de la línea divisoria de la sabiduría mundana y la sabiduría de Dios. Muchas veces en la vida, las personas vendrán a nosotros para compartir su sabiduría, a veces incluso diciendo que Dios les ha dado una palabra. Estas Escrituras dejan muy en claro la diferencia entre la sabiduría del hombre y la sabiduría de Dios. Las características de la sabiduría mundana son egolatría, envidia y amargura, y todas pueden resumirse como egoísmo. Cuando la sabiduría proviene de este conjunto de características, podemos estar seguros de que no es de Dios. Como cuestión de hecho, Santiago dice que esta sabiduría es terrenal, sensual y demoníaca. Esto provocaría confusión. Pero, la sabiduría de Dios será pacífica, pura, gentil, dispuesta a ceder y llena de misericordia y buenos frutos.

Con cualquier conjunto de circunstancias o decisiones, cuando hay falta de paz y misericordia, proviene del egocentrismo. Puedes ver esta sabiduría en nuestras iglesias, en nuestras reuniones de negocios y en nuestros capítulos. El sello distintivo de la sabiduría de Dios que viene de arriba es que traerá y producirá paz. Estas pautas muestran la diferencia entre el hombre que pretende ser sabio y la verdadera sabiduría de Dios. Nuestra sabiduría no solo debe ser una sabiduría que piense y hable bien, sino que debe caminar bien. Aquellos que viven en malicia, envidia y contención están confundidos y generan confusión. Ellos no tienen la paz de Dios; por lo tanto, esta sabiduría nunca traerá paz. El fruto de la pureza, la paz, la mansedumbre y la misericordia demostraron ser la sabiduría de Dios. La verdadera marca de la sabiduría de Dios traerá vida, restauración y paz. Cuando busques la sabiduría de Dios, usa estas características y conocerás su sabiduría.

-John Ogden Sr.-

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