Conocer a Dios Es Estar En El Mismo Punto con Dios

“Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33, RV60).

Nuestras vidas en Cristo deben ser un camino de fe. No podemos tener un camino de fe a menos que comprendamos a Dios y Su Reino. No podemos entender a Dios ni tener una relación con él sin conocer su Palabra. El primer paso en la búsqueda del Reino de Dios es tener un tiempo diario en la Palabra de Dios.

Nunca podemos buscar a Dios sin buscar su Palabra. Si no tenemos la Palabra de Dios plantada en nuestros corazones, entonces tenemos una fe natural, no una fe de Dios. Una fe natural no puede tocar a Dios. Una fe natural no pone a Dios primero. Debemos tener la mente de Cristo, que solo se puede lograr permitiendo que la Palabra de Dios cambie nuestras mentes naturales. Cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro Salvador, debemos posponer lo anterior. Hacemos esto leyendo la Palabra de Dios y permitiendo que nos moldee en lo que necesitamos ser.

La Palabra de Dios habla acerca de endurecer nuestras conciencias: esta sería una conciencia guiada por el Espíritu. Nuestra conciencia debe estar tan en sintonía con Dios que no puede entrar y quedarse una sola cosa que no sea de Él. Debemos llegar a un lugar donde la presencia de Dios sea clara y tengamos fe y confianza genuinas en Dios. Es popular en este día y tiempo azucarar el Evangelio y permitirnos caminar comprometidos. La Palabra de Dios tiene mucho que decir acerca de ser tibio. Dios dice que debemos buscarlo primero y todo lo demás debe ser el segundo lugar. Debemos estar en un lugar donde conozcamos a Dios, conozcamos su voluntad y escuchemos su voz y nos movamos solo en su dirección.

Nunca debemos construir sobre la imaginación de lo que otras personas piensan. Si lo hacemos, nos equivocaremos. Debemos tener la Palabra de Dios plantada en nuestros espíritus y en nuestras mentes. Esto no se puede hacer con una relación casual. Verdaderamente, la Palabra de Dios nos cambiará, pero solo si la hacemos una prioridad en nuestras vidas. Desarrollará nuestras mentes; desarrollará nuestro carácter; moldeará quienes somos; nos ayudará a entender nuestra herencia en la naturaleza de Dios. Si no estamos llorando por más de Dios, entonces nos estamos perdiendo el plan de Dios. Es popular afirmar ser un hijo de Dios, la evidencia está en nuestro caminar y nuestra relación con él. Brillará y nadie tendrá que preguntarnos si somos hijos del Rey.

¿Estás poniendo a Dios en primer lugar en tu vida? Hay un lugar en Dios donde nada más importa, y qué maravilloso lugar es, porque todos los cuidados de la vida son provistos y atendidos por la única fuente verdadera de vida, Jesucristo mismo. Hoy os pido que examinéis vuestro caminar, vuestra fe, vuestras prioridades y preguntéis a Dios si deberíais estar haciendo algo diferente.

-John Ogden Sr.-

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